
Un pantalón barquero para 500,- Euros, una botella de cava con trocitos de oro para 200,- Euros, Unos zapatos que cuestan mas de 600,- Euros. Todos estos artículos de la “alta gama” se venden. ¿Pero porque?
Desde hace tiempo he tenido una charla con un amigo que tenia el problema de vender sus productos demasiado barato. Me explicaba todas las circunstancias (gastos de transporte, aduanas etc.) que jugaban en contra de su meta de vender sus productos y ganar una cantidad razonable. Le he dicho “cambia la imagen, el embalaje, sube los precios, y lo mas importante, no te olvidas de añadir “El mejor cuento” de tu vida.
Por supuesto mi respuesta era provocadora, pero no tan lejos de lo que nosotros llamamos “realidad”.
Científicos de EEUU ya han hecho otro paso en descubrir que pasa con la gente cuanto compran este tipo de producto. En el estudio ellos han conectado los participantes con un escáner cerebral para ver que es lo que pasa en nuestro “Coco”. En la prueba los participantes tenían que probar vinos de un rango de precios de 5 hasta 90 Dollares. En cuanto el instructor les ha dicho que ya están tomando un vino de 90,- se notaba una alta actividad en el centro que produce placer en nuestro cerebro (medial orbital frontal cortex) aunque el participante estaba tomando vino de 5,-.
Aunque parece raro, pero parece que nuestra mente relaciona el precio mas elevado con un nivel mas alto de calidad. Siempre cuanto creemos que “Algo bueno nos pasa”. Esta experiencia tardaba hasta el momento en que los participantes echaban el vino.
¿Pero que pasa entonces con los cazadores del “chollo”.? ¿Compradores sin placer? Claro que no. Para ellos también es un placer, el de “la recompensa”.
Así el precio solo no es capaz de generar un placer persistente, pero puede ser un catalizador importante mientras encaja con “el mundo” del producto, su historia y nuestros deseos escondidos de conseguir “MAS”.
Lo mas que creemos en el valor de una cosa, lo mas persistente puede ser el placer en cuanto la adquirimos.